
sábado, 3 de mayo de 2008
miércoles, 30 de abril de 2008
BREVE RESEÑA HISTORICA

En noviembre de 1884 se celebró en Chicago el IV Congreso de la American Federation of Labor, en el que se propuso que a partir del 1º de mayo de 1886 se obligaría a los patronos a respetar la jornada de 8 horas y, si no, se iría a la huelga.
En 1886, el Presidente de los Estados Unidos, Andrew Johnson, promulgó la llamada Ley Ingersoll, estableciendo las 8 horas de trabajo diarias. Como esta ley no se cumplió las organizaciones laborales y sindicales de Estados Unidos se movilizaron. Llegada la fecha, los obreros se organizaron y paralizaron el país productivo con más de cinco mil huelgas.
El episodio más famoso de esta lucha fue el funesto incidente de mayo de 1886 en la Haymarket Square de Chicago: durante una manifestación contra la brutal represión de una reciente huelga una bomba provocó la muerte de varios policías. Aunque nunca se pudo descubrir quién fue el responsable de este atentado, cuatro líderes anarquistas fueron acusados, juzgados sumariamente y ejecutados.
En julio de 1889, la Segunda Internacional instituyó el "Día Internacional del Trabajador" para perpetuar la memoria de los hechos de mayo de 1886 en Chicago. Esta reivindicación fue emprendida por obreros norteamericanos e, inmediatamente, adoptada y promovida por la Asociación Internacional de los Trabajadores, que la convirtió en demanda común de la clase obrera de todo el mundo.
El Congreso de París de la Segunda Internacional acordó celebrar el "Día del Trabajador" el 1º de mayo de cada año.
Desde 1890, los partidos políticos y los sindicatos integrados en la Internacional han dirigido manifestaciones de trabajadores en diversos países en petición de la jornada de 8 horas y como muestra de fraternidad del proletariado internacional.
Este origen reivindicativo y de lucha obrera se asocia con el 1º de mayo, cuya celebración ha pasado por diversos avatares según el país y su régimen político. En la actualidad, casi todos los países democráticos lo festejan, mientras que los sindicatos convocan a manifestaciones y realizan muestras de hermandad.
En 1954, la Iglesia católica, bajo el mandato de Pío XII, apoyó tácitamente esta jornada proletaria, al declarar ese día como festividad de San José obrero.
Durante el siglo XX, los progresos laborales se fueron acrecentando con leyes para los trabajadores, para otorgarles derechos de respeto, retribución y amparo social.
En Argentina, entre las leyes sociales, se pueden citar: la ley 4661 de descanso dominical; la ley 9688, que establece la obligación de indemnizar los accidentes de trabajo y las enfermedades profesionales aunque no medie culpa patronal; la ley 11.544, que limita la jornada laboral a 8 horas y la "Ley de despido", que trata del preaviso y de las indemnizaciones correspondientes.
En nuestro país el 1º de mayo es feriado nacional por la Ley 21329 de Feriados Nacionales y Días no Laborables.
Relato de la ejecución
"...salen de sus celdas. Se dan la mano, sonríen. Les leen la sentencia, les sujetan las manos por la espalda con esposas plateadas, les ciñen los brazos al cuerpo con una faja de cuero y les ponen una mortaja blanca como la túnica de los catecúmenos cristianos... abajo la concurrencia sentada en hilera de sillas delante del cadalso como en un teatro... plegaria es el rostro de Spies, firmeza el de Fischer, orgullo el del Parsons, Engel hace un chiste a propósito de su capucha, Spies grita que la voz que vais a sofocar será más poderosa en el futuro que cuantas palabras pudiera yo decir ahora... los encapuchan, luego una seña, un ruido, la trampa cede, los cuatro cuerpos cuelgan y se balancean en una danza espantable..."
José Marti (Corresponsal en Chicago de "La Nación" de Buenos Aires)
El 11 de noviembre de 1887 se consumó la ejecución de Albert Parsons (estadounidense, 39 años, periodista), August Spies (alemán, 31 años, periodista), Adolph Fischer (alemán, 30 años, periodista) y Georg Engel (alemán, 50 años, tipógrafo). Louis Linng (alemán, 22 años, carpintero) se había suicidado antes en su propia celda. A Michael Swabb (alemán, 33 años, tipógrafo) y Samuel Fielden (inglés, 39 años, pastor metodista y obrero textil) les fue conmutada la pena por cadena perpetua y Oscar Neebe (estadounidense, 36 años, vendedor) fue condenado a 15 años de trabajos forzados.
En 1886, el Presidente de los Estados Unidos, Andrew Johnson, promulgó la llamada Ley Ingersoll, estableciendo las 8 horas de trabajo diarias. Como esta ley no se cumplió las organizaciones laborales y sindicales de Estados Unidos se movilizaron. Llegada la fecha, los obreros se organizaron y paralizaron el país productivo con más de cinco mil huelgas.
El episodio más famoso de esta lucha fue el funesto incidente de mayo de 1886 en la Haymarket Square de Chicago: durante una manifestación contra la brutal represión de una reciente huelga una bomba provocó la muerte de varios policías. Aunque nunca se pudo descubrir quién fue el responsable de este atentado, cuatro líderes anarquistas fueron acusados, juzgados sumariamente y ejecutados.
En julio de 1889, la Segunda Internacional instituyó el "Día Internacional del Trabajador" para perpetuar la memoria de los hechos de mayo de 1886 en Chicago. Esta reivindicación fue emprendida por obreros norteamericanos e, inmediatamente, adoptada y promovida por la Asociación Internacional de los Trabajadores, que la convirtió en demanda común de la clase obrera de todo el mundo.
El Congreso de París de la Segunda Internacional acordó celebrar el "Día del Trabajador" el 1º de mayo de cada año.
Desde 1890, los partidos políticos y los sindicatos integrados en la Internacional han dirigido manifestaciones de trabajadores en diversos países en petición de la jornada de 8 horas y como muestra de fraternidad del proletariado internacional.
Este origen reivindicativo y de lucha obrera se asocia con el 1º de mayo, cuya celebración ha pasado por diversos avatares según el país y su régimen político. En la actualidad, casi todos los países democráticos lo festejan, mientras que los sindicatos convocan a manifestaciones y realizan muestras de hermandad.
En 1954, la Iglesia católica, bajo el mandato de Pío XII, apoyó tácitamente esta jornada proletaria, al declarar ese día como festividad de San José obrero.
Durante el siglo XX, los progresos laborales se fueron acrecentando con leyes para los trabajadores, para otorgarles derechos de respeto, retribución y amparo social.
En Argentina, entre las leyes sociales, se pueden citar: la ley 4661 de descanso dominical; la ley 9688, que establece la obligación de indemnizar los accidentes de trabajo y las enfermedades profesionales aunque no medie culpa patronal; la ley 11.544, que limita la jornada laboral a 8 horas y la "Ley de despido", que trata del preaviso y de las indemnizaciones correspondientes.
En nuestro país el 1º de mayo es feriado nacional por la Ley 21329 de Feriados Nacionales y Días no Laborables.
Relato de la ejecución
"...salen de sus celdas. Se dan la mano, sonríen. Les leen la sentencia, les sujetan las manos por la espalda con esposas plateadas, les ciñen los brazos al cuerpo con una faja de cuero y les ponen una mortaja blanca como la túnica de los catecúmenos cristianos... abajo la concurrencia sentada en hilera de sillas delante del cadalso como en un teatro... plegaria es el rostro de Spies, firmeza el de Fischer, orgullo el del Parsons, Engel hace un chiste a propósito de su capucha, Spies grita que la voz que vais a sofocar será más poderosa en el futuro que cuantas palabras pudiera yo decir ahora... los encapuchan, luego una seña, un ruido, la trampa cede, los cuatro cuerpos cuelgan y se balancean en una danza espantable..."
José Marti (Corresponsal en Chicago de "La Nación" de Buenos Aires)
El 11 de noviembre de 1887 se consumó la ejecución de Albert Parsons (estadounidense, 39 años, periodista), August Spies (alemán, 31 años, periodista), Adolph Fischer (alemán, 30 años, periodista) y Georg Engel (alemán, 50 años, tipógrafo). Louis Linng (alemán, 22 años, carpintero) se había suicidado antes en su propia celda. A Michael Swabb (alemán, 33 años, tipógrafo) y Samuel Fielden (inglés, 39 años, pastor metodista y obrero textil) les fue conmutada la pena por cadena perpetua y Oscar Neebe (estadounidense, 36 años, vendedor) fue condenado a 15 años de trabajos forzados.
lunes, 28 de abril de 2008
PELANDO LA CEBOLLA (Gunther Grass)

Traducción Miguel Sáenz
“El recuerdo se asemeja a una cebolla que quisiera ser pelada para dejar al descubierto lo que, letra por letra, puede leerse en ella.”
Pelando la cebolla es un extraordinario ejercicio de memoria en el que Günter Grass se pregunta sin autocomplacencia y con absoluta sinceridad por los sucesos que marcaron los primeros años de su vida. Desde su niñez en Danzig, su incorporación a la Waffen SS, su trabajo como minero sobre los escombros de aquella Alemania de posguerra, hasta su exilio en París, donde escribió a lo largo de dos durísimos años El tambor de hojalata. Este libro es la narración de una vida intensa y es, a la vez, una honesta confesión en la que Günter Grass plantea cómo el no preguntar supone una forma de compromiso. Las páginas de Pelando la cebolla gozan de una frescura y una fuerza genuinas que nos invitan a adentrarnos en la obra de un escritor que ya es uno de los clásicos indiscutidos de la literatura actual.
“Preciso y auténtico. Describe sin vergüenza, pero lleno de dudas, una piel de cebolla tras otra, el surgimiento de un artista.”
Die Zeit
“El libro es mucho más y mucho menos que una confesión. Tiene mucho que contar.”
Frankfurter Allgemeine Zeitung
“Grass ha logrado una obra maestra literaria: de tema cautivante, estilo plenamente artístico y de una apertura despiadada.”
Stuttgarter Zeitung
“Un cariñoso retrato familiar, una obra sensacional.”
Der Spiegel
“En Pelando la cebolla hay muchos personajes que cautivan al lector con una fuerza inconfundible.”
Der Tagesspiegel
“El recuerdo se asemeja a una cebolla que quisiera ser pelada para dejar al descubierto lo que, letra por letra, puede leerse en ella.”
Pelando la cebolla es un extraordinario ejercicio de memoria en el que Günter Grass se pregunta sin autocomplacencia y con absoluta sinceridad por los sucesos que marcaron los primeros años de su vida. Desde su niñez en Danzig, su incorporación a la Waffen SS, su trabajo como minero sobre los escombros de aquella Alemania de posguerra, hasta su exilio en París, donde escribió a lo largo de dos durísimos años El tambor de hojalata. Este libro es la narración de una vida intensa y es, a la vez, una honesta confesión en la que Günter Grass plantea cómo el no preguntar supone una forma de compromiso. Las páginas de Pelando la cebolla gozan de una frescura y una fuerza genuinas que nos invitan a adentrarnos en la obra de un escritor que ya es uno de los clásicos indiscutidos de la literatura actual.
“Preciso y auténtico. Describe sin vergüenza, pero lleno de dudas, una piel de cebolla tras otra, el surgimiento de un artista.”
Die Zeit
“El libro es mucho más y mucho menos que una confesión. Tiene mucho que contar.”
Frankfurter Allgemeine Zeitung
“Grass ha logrado una obra maestra literaria: de tema cautivante, estilo plenamente artístico y de una apertura despiadada.”
Stuttgarter Zeitung
“Un cariñoso retrato familiar, una obra sensacional.”
Der Spiegel
“En Pelando la cebolla hay muchos personajes que cautivan al lector con una fuerza inconfundible.”
Der Tagesspiegel
GUNTHER GRASS

Günter Grass nació en 1927 en Gdansk (Dánzig). Se hizo escritor después de haber recibido una sólida formación como escultor y dibujante. Su obra comprende dramas, poemas y, sobre todo, novelas. El tambor de hojalata (Alfaguara, 1978) es una de las obras maestras de la literatura europea y, como portavoz de la generación que sobrevivió a la guerra, la mejor novela alemana de este siglo. Es cuento largo (Alfaguara, 1998) es un demoledor libro sobre la unificación alemana, por cuya traducción Miguel Sáenz obtuvo el Premio Aristeion de traducción 1998. Hombre político y siempre comprometido con las causas justas, Grass ha sido objeto de muchos ataques, pero lo que nadie discute es su talla como escritor, confirmada ahora con la entrega del Premio Nobel de Literatura. Otros títulos, publicados por Alfaguara:La ratesa, El rodaballo, Encuentro en Telgte, Años de perro, Malos presagios. Mi siglo (Alfaguara, 1999) es su última y ambiciosa novela.
EL TAMBOR DE HOJALATA (Gunther Grass)

El día de su tercer cumpleaños es un fecha determinante en la vida de Oscar, el pequeño que no quería crecer. No sólo es el día en que toma la decisión de dejar crecer, sino que recibe su primer tambor de hojalata, objeto que habrá de convertirse en compañero inseparable para el resto de sus días. La crítica mordaz, la ironía despiadada, el espectacular sentido del humor y la libertad creadora con que Günter Grass construye esta obra maestra convierten a "El tambor de hojalata" en uno de los títulos más deatacados de la historia de la literatura.
CIEN AÑOS DE SOLEDAD (Gabriel García Marquez)


-Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo-Con estas palabras empieza una novela ya legendaria en los anales de la historia de la literatura universal, una de las aventuras literarias más fascinantes de nuestro siglo. Millones de ejemplares de Cien años de soledad leídos en todas las lenguas y el premio Nobel de Literatura coronando una obra que se había abierto paso (boca a boca) -como gusta decir el escritor- son la más palpable demostración de que la aventura fabulosa de la familia Buendía-Iguarán, con sus milagros, fantasías, obseciones, tragedias, incestos, adulterios, rebeldías, descubrimientos y condenas, representaba al mismo tiempo el mito y la historia, la tragedia y el amor del mundo entero.
EDITORIAL SUDAMERICANA
sábado, 26 de abril de 2008
JUAN GELMAN RECIBIO EL PREMIO CERVANTES Y REIVINDICO LA MEMORIA

Ovacionado, Juan Gelman recibió el Premio Cervantes y reivindicó la memoria
Hubo dos aclamaciones: al recibir el galardón del rey Juan Carlos y al concluir un discurso vibrante en el que apeló a la vigencia de la memoria. El poeta argentino recordó a los desaparecidos por las dictaduras latinoamericanas. Estuvieron presentes José Luis Rodríguez Zapatero y Joaquín Sabina.
Hubo dos aclamaciones: al recibir el galardón del rey Juan Carlos y al concluir un discurso vibrante en el que apeló a la vigencia de la memoria. El poeta argentino recordó a los desaparecidos por las dictaduras latinoamericanas. Estuvieron presentes José Luis Rodríguez Zapatero y Joaquín Sabina.
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